Prevención legal en uso de Drones

El 11 de Noviembre un Drone golpeó a un avión de Aerolíneas que aterrizaba en Aeroparque; el episodio está siendo investigado por la JIAAC (Junta Investigadora de Accidentes de Aviación Civil) y la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) pese a que existe una prohibición concreta para utilizar drones en zonas cercanas a aeropuertos.

En Julio, la policía de Maryland – Estados Unidos, obtuvo imágenes a través de un Drone por las que pudieron localizar el lugar en donde se almacenaba mercancía robada. Con esta información obtuvieron una orden de allanamiento que terminó en arrestos y en recuperación de la mercadería.

Luego se anunció la creación de un cuerpo especial de pilotos oficiales para la utilización de Drones en la prevención, investigación y rastreo de evidencia.

El avance tecnológico y el uso que le otorgamos a estas nuevas tecnologías, claramente resulta beneficioso para la sociedad, pero no debemos descuidar por ello otros derechos en juego, como la seguridad y privacidad de las personas.

Digo seguridad porque el Drone que chocó con el avión en aeroparque, sólo golpéo su nariz, pero podría haber entrado por un motor y las consecuencias serían otras.

Digo privacidad porque cuestiono una orden de allanamiento emitida en base a imágenes tomadas violando privacidad de las personas.

Pienso en todas las imágenes, videos, sonidos, fotos, captadas por un Drone, y que mucha de esa información resulta privada, cae dentro de la esfera de intimidad de las personas que no sabían que estaban siendo monitoreadas.

Esta noticia que comenté arriba, me lleva a analizar la situación legal argentina, y quizás muchos no lo sepan, pero desde el año 2015 que el uso de Drones o VANT (vehículo aéreo no tripulado) para obtener datos, se encuentra reglamentado.

La Ley N° 25.326 de Protección de Datos Personales determina que la autoridad gubernamental que controla la aplicación de la normativa y el respeto a los derechos allí consagrados, es La Dirección Nacional de Protección de Datos Personales.

Este órgano de control tiene a su cargo el Registro Nacional de                Bases de Datos, asesora y asiste a los titulares de datos personales, recibiendo denuncias y reclamos.

Dentro las atribuciones que la ley le otorgó a esta entidad, se encuentra la de dictar normas reglamentarias que se deben observar (lease, respetar), y en ese marco dictó la Disposición 20/2015. http://www.jus.gob.ar/media/2898655/disp_2015_20.pdf

El avance de la tecnología condiciona a la sociedad a las leyes que la regulan, y la creación de los Drones y sus distintos usos, ha generado la necesidad de dictar una reglamentación para que la recolección de datos personales sea realizada en forma legal, respetando la privacidad de los titulares de los datos.

Los Drones registran imágenes en video y fotografía, con o sin sonido, muchas veces sin que nos demos siquiera cuenta de su presencia. Dado su desplazamiento aéreo, la capacidad para captar datos resulta mayor a la de una simple cámara de videoviglancia instalada en un puesto fijo, con movimientos limitados.

La reglamentación alcanza a aquellas “actividades de recolección de datos personales que contengan material fotográfico, fílmico, sonoro o de cualquier otra naturaleza, en formato digital, realizadas mediante VANTs o drones, para su almacenamiento en dispositivos o cualquier otro tratamiento posterior, en los términos de la Ley N° 25.326.” (sic Artículo 1°)

La disposición determina por un lado condiciones para que la recolección de datos personales a través de este medio, sea licita, y por otro, realiza recomendaciones a seguir por aquellos que sólo utilizan al Drone con fines recreativos.

Principalmente hay que observar que el uso recreativo de Drones puede afectar la privacidad de las personas, por lo que la prudencia es la regla, y debe evitarse molestar al otro.

Si están utilizando un Drone dentro de su patio o terraza, tengan en cuenta que pueden estar violentando la intimidad de sus vecinos, y si ellos se los solicitan, deberán eliminar esos datos, sin poder negarse a ello.

Aconsejo leer esas recomendaciones que están redactadas en un texto de fácil lectura, ya que se busca llegar al público en general.

Entre las exigencias legales, vemos la necesidad de contar con Consentimiento Previo del titular del dato, para que la recolección de datos sea considerada lícita.

Ahora bien, tranquilos, ya que hay casos en que este consentimiento no resultará necesario, como cuando se recolecten datos en un acto o hecho público en el que se presuma la existencia de un interés general en que sea difundido ese hecho, como lo sería una manifestación, o un evento realizado en lugar público.

Hace unos meses fui a un evento público del GCBA que promocionaba el respeto a la ecología y fomentaba la reducción de residuos. Allí observe a un Drone, que iba tomando imágenes aéreas de todo lo que iba sucediendo, seguramente para luego armar un video promocional del evento. Como se trataba de un lugar público y un evento de interés general, no se requirió mi consentimiento previo, sino que se presumió otorgado.

En un casamiento o fiestas, también pueden recabarse datos con un Drone, sin necesidad del consentimiento, ya que las costumbres marcan que es algo normal en ese tipo de eventos.

No hace falta consentimiento en casos de emergencia o siniestros (accidentes), y, lo que a muchos les debe importar cuando recolecten datos dentro de su propiedad, es  no invadir el espacio de terceros (como lo sería el espiar al vecino o a la vecina tomando sol en chancletas).

Siempre hay que tratar de restringir la recolección de datos al mínimo necesario, y resulta necesario prever mecanismos para que los titulares de esos datos sepan lo que está sucediendo. Como dije arriba, si el titular les solicita eliminar los datos, deben hacerlo.

Por último, destaco que la normativa habla de que la intromisión en la privacidad del titular del dato no sea desproporcionada. La definición de si resultare o no desproporcionada la intromisión, quedará en manos de la autoridad de control, o en su caso, del Poder Judicial.

 

 

 

 

Privacidad amenzada por dispositivos IOT – Un caso judicializado.

En el mes de Mayo de este año 2016 tuve el honor de dictar una charla sobre Aspectos Legales de Internet de las Cosas, en el marco de distintos encuentros que emprendedores de esta tecnología organizan en la Ciudad de Buenos Aires.

En dicha oportunidad comenté la problemática legal que IOT presenta y que se enfoca en dos cuestiones principales: Privacidad de los datos personales y Seguridad de los dispositivos.

Para lograr un desarrollo responsable, duradero y confiable para los usuarios, resulta necesario que los emprendedores procedan a diseñar el dispositivo y su aplicación, considerando a la privacidad y a la seguridad como pilares base. Estos conceptos se denominan Privacy by Design y Security by Design.

Conversamos con los presentes acerca de la inexistencia de casos judicializados actuales (nacionales e internacionales) en los que se pueda teorizar acerca de estas problemáticas. Hasta ahora, los investigadores jurídicos hemos ensayado respuestas en base a la aplicación analógica de jurisprudencia y legislación en la materia.

En escasos 4 meses, hemos observado un desarrollo tecnológico impresionante en IOT, y ya existen situaciones jurídicas que confirman que la privacidad realmente está en riesgo.

Internet de las Cosas va de la mano con el concepto de Big Data, que hace referencia al manejo de una gran cantidad de datos personales de usuarios, y uno de los negocios que IOT ofrece, es el relacionado con el valor que estos datos poseen, y esto motiva que empresas busquen almacenarlos, aún sin saber el destino final de su utilización, lo que resulta ilegal, como veremos a continuación.

Esta situación llevo a la comunidad jurídica a estudiar este fenómeno, y al impacto que ha tenido, y tendrá, sobre la privacidad de los usuarios.  A medida que se desarrollan nuevas tecnologías, el concepto de privacidad se irá ampliando para buscar proteger al usuario.

Podría suceder, por ejemplo, que las bases de datos no cuenten con las medidas de seguridad necesarias y por ende, sean vulnerables a ataques. Google, Yahoo y Linkedin, entre otras, han sufrido estos ataques y perdido valiosa información de sus usuarios, poniéndolos en riesgo.

Por otro lado, la finalidad de su utilización resulta necesario establecerla de antemano en los acuerdos de privacidad, ya que el usuario debe otorgar su consentimiento informado para que el dispositivo pueda recabar los datos, almacenarlos y transmitirlos. El usuario debe estar enterado de todo lo que se hará con su información privada y sensible.

Esto nos lleva al caso en estudio.

Una empresa desarrollo un juguete sexual, un vibrador, que puede ser manejado con el celular mediante una aplicación creada específicamente, que permite elegir distintos modos de intensidad de las vibraciones, entre otras funciones.

Esta información personal del usuario se configura como información sensible que contiene detalles de la vida privada sexual de la persona que utiliza el dispositivo.

La compañía canadiense fue acusada por una ciudadana del estado de Illinois, USA, de monitorear, almacenar y transmitir la información privada de la demandante y de todos los usuarios del dispositivo IOT, sin su conocimiento ni consentimiento informado.

Asimismo, fue acusada de fraude comercial y enriquecimiento ilícito, ya que el dispositivo IOT le otorgaba un valor agregado al producto, y si sus usuarios hubieran sabido que su información sexual privada iba a almacenada, no habrían adquirido el producto.

La demanda fue presentada y todavía debemos esperar a ver cómo responde a las acusaciones. He revisado sus políticas de privacidad y dejan mucho que desear. Son escuetas y nada informan realmente.

Este es un caso a considerar y si llega a sentencia (podría terminar con un acuerdo privado), podríamos analizar el impacto que tendría una sentencia que regule la privacidad en dispositivos IOT

 

IOT y Evergreening. Nueva problemática?

Las nuevas tecnologías como posibles barreras para el libre acceso a medicamentos.

La política de las corporaciones en patentar medicamentos como nuevos e inventivos, cuando en realidad se trata de simples modificaciones a su estructura (concepto evergreening) que no están sujetos a patentamiento, genera una posición dominante en mercado que a su vez eleva los ya altos costos del medicamento en cuestión.

Por otro lado, la necesidad de utilizar el medicamento e incapacidad económica para afrontar sus costos, provoca la proliferación de industrias ilícitas como la venta de medicamentos falsos o adulterados vía internet.

No solamente debemos enfocarnos en las trabas que hoy conocemos para el acceso a medicamentos, sino también en las nuevas tecnologías en desarrollo que permiten o facilitan su uso, y que podrían significar nuevos obstáculos para que el ciudadano llegue a cubrir sus necesidades médicas.

“Internet de las Cosas” (Internet of Things, sigla IOT), se trata básicamente de una red de aparatos o dispositivos conectados a la web, que generan e intercambian datos constantemente. Pensado para facilitar y mejorar la sociedad, creando ciudades inteligentes, casas inteligentes, y hasta una salud inteligente.

Todos los estudios realizados prevén que esta industria generará más de 200 billones de dólares para el año 2020, sólo en relación a la industria médica y al cuidado de la salud. Nuevos jugadores entran en escena también, ya que corporaciones como Google y Apple se encuentran desarrollando esta tecnología.

Por ello mismo, debemos prestar especial atención en la defensa del derecho a la salud en estos aspectos.

Un claro ejemplo de esta nueva tecnología la encontramos en las píldoras inteligentes que envían datos de los pacientes, a éstos y a sus médicos, para controlar el efecto de medicamentos en sus cuerpos, y si están siguiendo la posología indicada de acuerdo al tratamiento ordenado. Otro caso lo encontramos en nuevos dispositivos que facilitan la vida de los pacientes diabéticos, como resulta ser un lente de contacto que mide la glucosa.

El desarrollo tecnológico otorga beneficios a los ciudadanos ya que modifica el manejo de sus enfermedades, mediante la utilización de medicamentos a través de nuevos dispositivos creados para su Si bien esta tecnología claramente otorga beneficios a la sociedad, no debemos permitir los monopolios que se creen en torno a ella, mediante el patentamiento de los dispositivos a través de los cuales se ingieren los mismos (píldoras inteligentes).

Hasta podríamos llegar a observar situaciones como la imposibilidad de tomar un medicamento si no es a través de uno de estos dispositivos.

Este es un breve ensayo que intenta esgrimir las posibles estrategias que las corporaciones puedan llegar a preparar para seguir obteniendo ganancias, y así continuar violentando el derecho a la salud.

Esa maldita costumbre de intentar frenar la tecnologia

Los usos y las costumbres en nuestro país son fuente de derecho.
Esto quiere decir que los derechos no son creados solamente por las leyes, sino que éstas muchas veces reconocen la preexistencia de una situación que se ha repetido continuamente en el tiempo, y simplemente se codifica para su reconocimiento indubitable.
El gobierno porteño ha prohibido en la Ciudad el uso de la popular aplicación Easy Taxi, violando así el derecho que tenemos los usuarios de utilizar esta herramienta para solicitar el servicio de un taxi.         Este derecho nacido con la costumbre de utilizar las tecnologías que se desarrollan a nuestro servicio,
no puede ser negado ni violentado.
Por otro lado, los taxistas que ofrecían sus servicios por esta aplicación, ven transgredidos su derecho a trabajar libremente, entre otras normas ya reconocidas por la Constitución Nacional.
Ante esta situación, una amplia gama de derechos se ven atacados, ya sean escritos (Derecho al Trabajo) como en el caso de los taxistas, o pendientes de codificar, como las costumbres que las
tecnologías permiten construir en nuestra sociedad.
No puede taparse el sol con las manos. No podemos negar el avance de la tecnología, y el uso legalmente permitido que le damos.